2ª Etapa
26 de Abril del 2004
Es lunes, es curioso, desde que he empezado el viaje para mi no existe lunes o viernes, ni sábados o domingos, el concepto del tiempo lo mido por la horas que llevo de marcha, por el cansancio, por el momento de levantar campamento. Después de dar de comer a caballos, ir a los prados a buscarlos, ayudo a Manel y a Cluadien ( Guía de la hípica) ha recibir los diferentes grupos de escuelas que están de colonias y una de las actividades es un salida a caballo. Cada vez estoy más impresionado de cómo tiene organizado su negocio Manel. Los caballos de alquiler duermen en el prado, a la mañana se les prepara, en el patio de la hípica, un pote de pienso para cada uno que deposita en el suelo, además tienen balas de paja y verde para cuando llegan de cada ruta ir comiendo, y un bebedero lleno siempre de agua. Los caballos llegan a la hípica y cada uno solo y sin cuerda escoge su montón de pienso, beben, comen hierba y paja, y todo esto sin utilizar ni una cabezada ni una cuerda. Manel no utiliza cabezadas compradas de 30e, sino que las cabezadas las fabrica él mismo con cuerda o hilo de atar las balas de paja, según las necesita, ¡ Impresionante!. Después llega el momento de ensilar caballos, se les pone directamente el bocado ( un ahorro más de cabezadas ), el pitral o las gamarras también son de hilo o cuerda y compruebo que son más resistentes y seguras que las convencionales de venta en establecimientos especializados. Un pequeño container guarda los cascos para los clientes. Se reparten los caballos según sexo y peso, Manel y Claud conocen perfectamente las posibilidades y resistencia de cada caballo y velan por su salud y por la seguridad del cliente.
Aún no he acabado de encajar está nueva situación, y esto me preocupa. Durante el día disfruto de las nuevas experiencias y de todo lo que estoy aprendiendo, estoy distraído, pero cuando empieza a caer la noche pienso en seguir solo con el caballo. Luego reflexiono, no tengo prisa y antes de empezar esta aventura sabía que esto podía pasar y entonces asumía este riesgo, ¿por qué ahora no lo acepto?, este hecho me enfurece contra mi mismo. Busco excusas para irme, no las encuentro.
Por la tarde/noche, Jordi me trae el coche, luego yo lo acompaño a Camprodón y vuelvo a Prats ( 200 Kms en coche). El cansancio está al borde de mis límites y la energía disminuye. Me duele todo el cuerpo y siento la humedad en cada uno de mis huesos. Menos mal que llevamos tres días de sol. Hasta las tres de la madrugada no me quedo dormido, plis plas.... la masa cerebral no deja de pensar, el mismo agotamiento no me deja descansar.