2ª Etapa
20 de Abril del 2004
Estos días de descanso nos ha ido muy bien ha todos. Ottawa se ha recuperado al cien por cien. Los animales y yo nos hemos rehecho físicamente y yo psicológicamente estoy muy adaptado a esta nueva vida. Me da la sensación de llevar tiempo con este “modos vivendi”, y esto quiere decir que la adaptación esta siendo más rápida de lo que yo pensaba. La etapa de hoy es Camprodon- Pardines, unos 14 Kms.
El camino no presenta ninguna dificultad. El problema hoy es Ottawa, el descanso y la casa donde ha vivido le han gustado y eso de volver a la marcha no la convence. La primera hora es catastrófica en este sentido. La mula es tozuda como una mula, y cada vez que ve una posibilidad me un tirón y se escapa hacia su último hogar. Galopo en bajada con Cimarrón a toda velocidad y la alcanzo. Esta situación se repite varias veces. Con tanto ir y venir se ha descompensado la carga, tengo que rehacerla un par de veces.
Pienso en deshacerme de Ottawa, me lleva mucho trabajo. Siento frustración, tantos días juntos y cuando parecía, en las últimas etapas que todo iba bien, ahora parece que volvemos a empezar. Decido pararme y relajarme, he descubierto que los animales detectan enseguida mis nervios y no responden a mis ordenes. Bebo agua y fumo un cigarro, mientras Cimarrón y Ottawa pastan tranquilamente. Las ansias por cumplir etapas concretas me ha desparecido, esto me ayuda a relajarme más rápidamente. Pienso en soluciones. El único que tiene la fuerza animal para hacer andar a Ottawa es Cimarrón, y yo tengo que transmitir tranquilidad. He atado a Ottawa a Cimarrón varias veces, pero la fuerza de la mula es brutal y ya me ha arrancado varias anillas de la silla de montar, bueno varias no, todas, solo me queda una. Me acerco a Cimarrón para recinchar ( sujetar la cincha que aguanta la silla de forma más fuerte), entonces se me ocurre una idea. Sujeto la cuerda de Ottawa a las sujeciones de la cincha con la silla. Es un zona intermedia, para no desequilibrar a Cimarrón, y fuerte para aguantar los tirones. Me subo a Cimarrón, y ¡ funciona ¡, Ottawa se ve obligada a seguirnos. Otro problema solucionado. Después de unos 14-17 Kms llego tranquilamente y disfrutando del paisaje y de los animales a Pardines ( Ripollés). Me instalo en un camping, donde me recibe Pere, instalo la tienda, y preparo campamento. Cada vez este trabajo es más rutinario y rápido, un signo más de adaptación.
Por la noche comparto compañía y conversación con Josep, cocinero del camping, otra persona entrañable. Los intercambios de experiencias personales son muy interesantes.
Anécdota: Mientras estoy conversando con Josep, entra un guiri ( extranjero típico alemán de Lloret de Mar ), en marcas cortas y todo rojo ( se habrá traído un infrarrojos ya que el sol brilla por su ausencia. Es el otro cliente del camping. Es como si de repente Lloret de Mar se hubiese trasladado a Pardines. Joseph y yo ( Josep aún no lo había visto, nos miramos sorprendidos. Además pide una cerveza de litro y medio, se la toma de un trago y se va. Para mí ha sido como un aparación caída del cielo.