2ª Etapa
07 de Mayo del 2004
Sigue la apatía, pero en menor medida. La cabeza es un hervidero de nuevas ideas, de nuevos planes. Mi cerebro siempre ha funcionado deprisa, pero en estos últimos días estoy acumulando tal cantidad de información que no permite que la masa cerebral se relaje.
Una vez, vuelvo con el auto a Bellver de la Cerdanya a dejarlo, pero esta vez me acompaña EL Marqués para asegurarme de entregarlo al mecánico correcto. Antes de hacer nada solicito presupuesto, que no me vaya a salir más caro “ el collar del perro que el perro”. Hasta de aquí ¡una semana no tendré respuesta!, no acabo de entenderlo, pero es así, y punto.
Voy arrastrando una sensación de sueño desde hace dos días, necesito un trabajo físico y duro para sacarme de una vez esta pereza y activar todo mi cuerpo. Así ¡ manos a la obra!. Me pongo a limpiar boxes , sin prisa pero sin pausa, marcando un ritmo de constancia, y así contrarrestar los altibajos de humor. Estoy empezando a estar harto de mis “ comiditas de coco”, y como un viejo refrán chino decía, “ Si tienes un problema y tiene solución porque te preocupas, y sino la tiene para que preocuparse”, pues a practicar un poco de medicina china, que me sentará fenomenal. “Aull, heo, fujitso”...
Mañana recibo la visita de Imma, una amiga con la cual nos conocemos desde que tenemos 4 años, y su familia. Me hace mucha ilusión de reencontrarme con un ambiente familiar, distendido y sin comedias. Llevo ya 15 días en Prats, y más de un mes fuera de mi entorno y me recoforta saber que veré antiguas y autenticas amistades.
Ottawa ha empezado a supurar solo sangre, síntoma de que la recuperación es casi ya absoluta, esto me anima y empiezo a revisar mapas y notas para reiniciar en próximos días la marcha.
Por otra parte los problemas familiares se han solucionado satisfactoriamente, y esto me reconforta, y aun mas cuando en ningún momento me he desentendido del problema y he realizado el seguimiento dentro de mis posibilidades de gastos de comunicación. Por este motivo espero con ansia la llegada de Imma, ya que aunque mi experiencia comercial me dado un don para abrirme con facilidad a la gente, también necesito del calor familiar como signo de amparo.
En este tipo de aventura, hay muchos instantes que la sensación de desamparado y soledad pueden ser tus peores enemigos.
Llega la noche, Cimarrón y Ottawa están juntos en un amplio bosxe de 4x4 mts. Me gusta tenerlos cerca y suminístrales yo mismo la comida y el agua, y también de esta forma puedo realizar un seguimiento más exhaustivo de la herida de Ottawa. Ahora bien cada cura, es ya en si mismo toda una aventura y una estrategia a seguir.
Todos estos días en Prats me han servido de entrenamiento para estar físicamente más preparado que al principio de la expedición. También para preparar mejor la carga de la mula y comprar utensilios necesarios para llevar un buen ritmo de viaje sin muchas complicaciones.
Por la noche me pongo delante el televisor para ver mi reportaje,... frustración no emiten ni un segundo de lo que me habían filmado...
La próxima vez seré más precavido antes de anunciar a todo el mundo mis intervenciones televisivas.