2ª Etapa
05 de Mayo del 2004
Hoy he recibido la visita de uno de los sponsors, Annopsystems, con quien estamos realizando una serie de contactos muy interesantes, y quienes también se preocupan por mi bien estar día a día, y gracias a los cuales mi página web va mejorando día a día.
La primera acción del día es llevar el coche al mecánico. Manel me recomienda uno de Bellver de la Cerdanya, pero yo me equivoco y voy a otro que solo llegar ni me saluda y me atienda con cara de pocos amigos. Con este recibimiento ya detecto que la reparación va a ser barata y mala.
Me recoge Ricard, el director comercial de Annopsystems, y repasamos todo el trabajo pendiente de presupuestos y puesta al día de la web.
El trabajo con el sponsor dura hasta el atardecer, y empieza otra aventura: conseguir coger a Ottawa ( la mula).
Cimarrón y Ottawa llevan ya una semana totalmente libres compartiendo campo con seis caballos más, y conociendo a Ottawa se que va a ser difícil de atraparla. En cuanto pongo los pies en el campo con Lua, siempre a mi lado, la mula frunce el entrecejo, pone las orejas hacia atrás me mira un instante como diciendo “ hijo puta no me atraparas para llevar más carga”, se da la vuelta y se va en dirección contraira. Cimarrón es bien diferente, sólo entrar en el campo y extenderle mi mano hay se acerca a mi, y ya ni hace caso de los constantes ladridos de Lua cada vez que me acerco al caballo y la mula.
Primero opto por la técnica de acercarme con Cimarrón, Ottawa acepta el acercamiento, con lo que consigo comprobar el estado de su herida, la inflamación ha bajado considerablemente, y le ha supurado mucho, pero aún persiste la infección.
Ottawa no se deja engañar, en cuanto realizo el gesto de acercarme, tan solo para acariciarla, marcha al trote, pero si en ese momento no la sigo, se para, busca a Cimarrón y se acerca. Decido atar a Cimarrón a un árbol para provocar el acercamiento de Ottawa, de forma tranquila y lenta. Ottawa ha sido durante curada y para ella represento el dolor, así que yo tengo que aceptar y entender su comportamiento y conseguir hacerme con ella de una forma agradable para conseguir poco a poco y cara al futuro poder llegar a ella sin trampas, ni juegos extraños. Yo nunca he trabajado con mulas, pero desde que compre a Ottawa el mes de febrero se que el lenguaje no es el mismo que los caballos, y aún no he conocido nadie que entienda de mulas.
Pero se dos cosas de manera muy clara:
1) Ottawa es noble.
2) Es la mejor mula que podía escoger para esta aventura, y esto está avalado por caballistas especializados como Manel, veterinarios con mucha experiencia como Miquel, que me está tratando la infección de la mula, o Pere Comas que me tramito todos los papeles de los animales ( pasaportes internacionales, revisiones para los seguros, vacunas obligatorias).
Por estos dos motivos, y porque mientras ha llevado la carga y hemos viajado ya 300 Kms, en las perores condiciones y con la falta de experiencia por parte mía en como repartir la carga en una mula, en el tipo de soporte de la carga, etc...para mi Ottawa es un animal excelente, cuando gente del Pla de l’ Estany no daban un duro por ella, y soy yo quien tengo que entender su lenguaje, y voy a observar, mirar y rectificar todos mis gestos para conseguir una comunicación fluida. Es curioso ver como en la vida cotidiana la gente se esfuerza en aprender inglés, francés, para entenderse con el resto del mundo. Mi curso es aprender el idioma de Ottawa, y para ello estoy buscando libros e información en internet para encontrar el “diccionario” que me permita hablar con ella, tal como aprendí en su tiempo con la doma natural para comunicarme con los caballos.
Mientras sigo mi proceso, llega un pariente de Manel, que y me saluda como “Siver McEimKhaim”, el apodo con el cual Manel y sus hermanas y El Marqués me han bautizado desde hace ya días. Me comenta que él había trabajado con mulas en el ejército, y que el trato es totalmente diferente que los caballos, y que nunca ha sabido como llevarlas. Me comenta que cuando salían con las mulas de maniobras, en cuanto podían mas de una se tumbaba al suelo para deshacerse de la carga.
Me aconseja de atar el caballo en un punto del campo donde puede quedar más cercada, apartarnos y dejar que la mula se acerque sin problemas totalmente a Cimarrón. Sigo sus consejos, ató a Cimarrón en lugar escogido, y nos apartamos, ordeno a Lua a estar quieta y sentada, obedece al instante. Al cabo de un minuto, Ottawa está tranquila junto a Cimarrón, me acerco poco a poco, se ve cercada y se deja coger. No es, para mí la mejor forma, pero no ha sido la peor, ha aceptado el dejarse coger. Salgo del campo para pasearlos, y así empezar a acostúmbralos a mi compañía. Llega Manel, pone la mano en la herida de Ottawa y en segundos determina que se está reproduciendo la bolsitis, me comenta que el veterinario está en la hípica, es necesario abrir de nuevo la herida para sustraer la pus acumulada. Miquel está acabando de revisar caballos capados días atrás. Comprueba la herida y confirma el diagnóstico de Manel. Agarro por la oreja a Ottawa, para conseguir inmovilizarla, mientras Miquel bisturí en mano procede a abril un pequeño orificio para poder sacar la pus. Automáticamente sale como medio litro de infección. Ottawa de inmediato se relaja, le hemos aliviado el dolor. Ahora ya estamos en la fase final de su recuperación, y hemos atajado la reproducción de la bolsitis en el momento justo.
Ha sido un día largo, pero sigo al pie del cañón y voy solucionando día a día, momento a momento.