2ª Etapa
04 de Mayo del 2004
Hoy he aprendido un nuevo oficio, ha cercar y descercar campos. Es todo un arte, o mejor dicho, es toda una técnica. De la manera que tiene organizado su negocio Manel y con tanta cantidad de caballos, a una premisa imprescindible, controlar la cantidad de comida que hay en un campo para saber cuando hay que trasladar los caballos. Estos campos están cercados por varillas de hierro y hilo de hierro conectados a un pastor (batería que suministra corriente al hilo), para que los animales no se escapen.
Cuando un campo empieza a agotarse, es necesario decidir a donde se deben pasar los 30, 40, o 20 caballos que ocupan este espacio.
El procedimiento es el siguiente:
1) Vamos, en este caso el Marqués y yo ( el Marqués es todo un profesional en esta técnica y me enseña en todo momento los secretos), a un campo donde hay que sacar las varillas y el hilo, donde ya no hay caballos, así recuperamos y reciclamos el material. El secreto en esta primera fase está en enrollar correctamente el hilo, y no es tarea fácil, para después poder desplegarlo sin problemas.
2) Mientras el Marqués recoge hilo, yo voy desclavando las varillas y me las cargo al hombro, cuando el peso empieza a ser costoso de llevar, clavo una varilla en el suelo, como referencia, y descargo las varillas que llevo. Es un trabajo de realizar sin prisa, pero sin pausa.
El Marqués sabe marcar bien el ritmo, de manera que no se hace duro, y poco a poco vamos recogiendo el material.
3) El siguiente paso es recoger el material depositado en las varillas de referencia y cargarlo al 4x4, para así llevarlo al nuevo campo que hay que cercar.
Con estas nos ha llegado el momento de comer.
El Marqués, que conoce todos los rincones de La Cerdanya, me lleva al ALPI. Lourdes y Alex, los propietarios del restaurante me reciben con los brazos abiertos, y con todo el cariño. A parte de este gesto, me sirven una sopa de cebolla y un pollo asado exquisito, que le va fenomenal al cuerpo, ya que la lluvia y el viento siguen siendo compañeros inseparables en esta aventura. He decido abrir en mi web una nueva página sobre restaurantes, o hípicas, etc... como sitios recomendados y obligatorios de pasar si se viaja por la zona. Además en el mismo restaurant me facilitan a través de Manel, municipal de Alp, el contacto con el alcalde para realizar una visita. Manel me regala camisetas y publicidad de Alp, y Lourdes y Alex me invitan a la comida.
Cada vez estoy más sorprendido por la amabilidad y cariño con el que la gente me está tratando, y son sensaciones y momentos inolvidables.
Por la tarde proseguimos con el trabajo iniciado en la mañana. Ya con el material en el coche nos dirigimos al nuevo campo. Manel y el Marqués ya habían estado el día anterior para calcular el recorrido y perímetro que hay que cercar. Y empieza así la fase de cercar. Paso a paso ponemos varillas y vamos extendiendo el hilo que antes hemos recogido, y también aprovechamos restos de hilo y varillas de antiguos cercados. Aquí se aprovecha todo. Hacia las 19:00 horas hemos finalizado el trabajo, y nos fumamos un cigarrillo contemplando el paraje que nos rodea, mientras el sonido del agua de un riachuelo, el agua para los caballos, nos relaja, llevamos todo el día al aire libre con agua y viento, pero este instante no se paga ni con todo el oro del mundo.
Llega la noche, recojo mi coche, y hay que afrontar un nuevo problema, el tubo de escape de mi viejo Seat Ibiza cae por los suelos. Pienso que la idea de traerme el auto ha sido crearme nuevas obligaciones, pero a lo hecho, ¡pecho!, como siempre he afrontado mis constantes caídas en la misma piedra a lo largo de mi vida.